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¿Donde estas?

¿Cuántas plumas porta la paloma para encantar, en la noche en que Venus alumbra la oscuridad? Luna de corazones, luna de lágrimas, ¿dónde estás? Lluvia bohemia, lluvia de versos, ¿dónde te vas? Luciérnaga, te llevaste el alba entre tus alas, dejándome solo con la idea más solitaria en el alma.

El amor verdadero mata

El amor, sigiloso, llega y sin aviso mata, se anida en el corazón, lo rompe y desbarata, como raíz que busca el sol, crece y no se retracta. Nos roba el tiempo, lo cambia por emociones, que en la oscuridad se ven, llenas de pasiones, el amor ciega, aturde, y en sueños nos traiciona. Es una dulce trampa, que a la existencia reta, una singularidad en el sentir, completa, un desvío en sueños, que a la razón sujeta. El amor verdadero mata, y en su arte me deleita.

Hasta el mar

Si pudiera estar, a tu lado caminar, escuchando los latidos al unísono cantar, caminaríamos hasta el mar, y al regresar, abrazados bajo la luna, un beso nos querríamos regalar. Si pudiera mirarte, amarte hasta estallar, solo contigo, mi amor, hasta el final deseo estar.

Almohadas

Manzanas y violetas, flores en la almohada, una luciérnaga danza ante tu ventana. Cierra los ojos, toma un respiro profundo, esta noche en tus sueños, juntos vagaremos por el mundo.

Sus ojos de mirada profunda

En el pueblo de los jardines colgantes, donde los árboles danzaban al compás de las nubes y las calles empedradas se vestían de gala, habitaba una joven de mirada profunda y vestidos de flores azules. Su sombrilla amarilla, más que un objeto, era su confidente, un pequeño sol personal que la resguardaba de la lluvia y las miradas inquisitivas. El astro rey dominaba el cielo diurno, pero era la luna, con su pálida luz, quien verdaderamente la comprendía. En la quietud de la noche, compartían confidencias y risas, secretos que se entretejían con el brillo de las estrellas. La muchacha, con su costumbre de leer el periódico al revés, buscaba entre líneas invertidas las historias que el mundo insistía en silenciar. Sus ojos descubrían lo que otros ignoraban, encontraba colores ocultos en las palabras y melodías en las miradas ajenas. La gente del pueblo, ciega a la magia de lo cotidiano, no lograba comprenderla. Pero ella, ajena a la incredulidad, vivía en un universo donde lo ordinario se...

Al regresar aquí

Al volver a estas páginas, viajo en el tiempo, anhelando aquellos días de puro sentimiento. Cuando escribía con ilusión desbordante, cada pensamiento, cada sueño delirante.

De una desvelada

No logré dormir, tú fuiste el ladrón de mi reposo, en mi mente, tu recuerdo, tan vívido y hermoso. Soñar despierto contigo era mi único consuelo, atrapada en mis pensamientos, en un dulce duelo. A las 3:25 a.m., mis ojos se abrieron sin querer, y como antes te mencioné, no pude volver a adormecer. En el silencio de la noche, tu ausencia era el único sonido, un vacío resonante, profundo y extendido. La noche se entregó a la imaginación, sin ningún lamento, y ahora, a plena luz del día, con ojeras de agotamiento, entre la vigilia y el sueño, mi mente aún vaga sin fin, porque incluso a medio despertar, sigo pensando en ti.