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En ti

Pienso en ti, mi inspiración, mi razón de soñar sin dormir, ¿Conoces el porqué de este sentir? ¿Entiendes este querer? Junto a ti, en el umbral del sueño, donde el río y el viento se encuentran, bajo el sol, en este rincón pequeño, mi corazón por ti se centra. Sobre ti, una corona de luz y aroma, estrellas y flores en armonía danzan, bajo tus pies, la senda que se asoma, pétalos y polvo de estrellas que avanzan. Tu sonrisa, mi calma, tus ojos, mi mar, en ellos, mi alma, junto a ti, nada más quiero buscar.

El valle de los suspiros

En el valle de los suspiros, una dulce voz me habla al oído, un misterio estaba por descubrir. Y allí estabas, como un sueño, me enamoré de tu reflejo, pero te solté, como el viento. Juré no volver a caer, hasta que el destino te trajo a mí, y ahora, solo anhelo enamorarme de ti, una y otra vez, prometo no soltarte más, mi amor eterno será. Aquí estás, en el mismo valle, pero esta vez, fuiste tú quien me halló, y te enamoraste de mi alma errante, pero me dejaste volar, y sellaste una promesa: no amar a otro, solo a mí. Nos reencontramos, una vez más, en este ciclo sin final, pero esta vez, no hay despedidas, ni tú te irás, ni yo me alejaré, solo tú y yo, en la eternidad, amándonos sin final, solo nosotros.

Mi mirada furtiva

Tal vez nunca lo notaste, pero al encontrarte, tu presencia tímida, y mi mirada furtiva, miraba el vaivén de tu andar, observaba el contorno de tu ombligo, espiaba la suave piel de tu cintura, que bajo el velo de tu blusa, se revela serena, con frescura, delineando tu figura. La curva de tus labios, refugio de mis sueños, donde las palabras nacen y mueren, en un ciclo eterno de deseo y temor, y en tus ojos, el abismo donde me pierdo. Tus pasos, ligeros, trazan caminos, que mi corazón ansía recorrer, en cada gesto, una promesa, en cada suspiro, un universo por descubrir.

Casualidad

En la trama de los años, un retrato me encontró, cinco años en silencio, mi mente te guardó. Fue el destino en su capricho, que en fotografía te vi, más el tiempo, tranquilo y sabio, te trajo en persona aquí. Una verdad se desvela, aunque el tiempo nos separó, desde hace 5 años te conozco, en mi mente tu sonrisa se alojó. Casualidad fue el encuentro, sin palabras que decir, solo un lazo incipiente, que empezó a florecer. Tu cabello ha cambiado, más tus ojos son iguales, hermosos y brillantes, en ellos puedo navegar. Esa sonrisa cautiva, de labios sin revelar, nunca pensé que la vida, te pondría en mi caminar. Guardo la casualidad en secreto, en el cofre del azar, prometo abrirlo un día, sí en mis brazos puedes estar. Quizás dudes de esta historia, de una casualidad tan singular, pero es la más bella, en el cosmos sin igual. No sabía, no entendía, hasta que, de ti, oí hablar, cada pieza en su lugar, cada recuerdo a atar. Y así, en un instante, todo comenzó a encajar, la memoria me llevó...

No es temor

Descendías con mirada inquieta, por la escalera con un silencio discreto, a lo lejos mi figura se desvela, como un recuerdo olvidado. Tu silueta se detiene y espera, esperando a que me aleje, pero me acerco, entre sombras, a saludar, algo pasa por tu mente. Anhelo que seas atrevida y valiente en cada momento, no hay razón para el miedo, puedes volar, tienes alas ahora. El tiempo ha pasado, sin querer, en mi caminar te vuelvo a ver, rodeada de risas y de voces, te escondes, pero mi ser conoces. No te haría daño, no es mi deseo, me alejo bajo el cielo de un sueño, la luna de octubre es mi confidente, a ella le confío mi mente ausente. No es temor lo que escondes en tu pecho, es un corazón que busca serenidad, herido, anhela curarse, volver a confiar, aún no está listo, se guarda con ansiedad. He sentido ese dolor, esa espera, el silencio, pero vendrá el día, la sonrisa, el destello, y diré: ¡Hola, señorita de ojos encantados! ¿Cómo estás, dulce mirada de otoño? ¿Será hoy el día?

La belleza de su cariño

En la casa de su pueblo, el viento le pide que regrese, ella regresa, y se convierte en la niña que corre y ríe, en el doble cumpleaños de sus padres, la vida celebra, y en los muros, las risas pasadas aún resplandecen. Ella extraña más que a nada a quienes le dieron la vida, sus padres, faros de amor en su mar de dudas, la fuerza que la sostiene, la verdad nunca huida, en sus brazos, el mundo entero se acuna y se muda. Para ellos, los deseos de un corazón que no olvida, por ser el calor de su hogar, su inquebrantable pilar, en su amor, ella despliega sus alas, se siente erguida, y en la belleza de su cariño, siempre podrá confiar. Ellos, su refugio, su constante, su siempre, la guían, la nutren, le enseñan a ser valiente, así, ella vuelve, con el corazón contento, y en el amor de su familia, encuentra su sustento.

En cada fragmento

En las noches amargas, tus secretos confiabas, con los ojos cerrados, tu dolor desgranabas. Quise llorar contigo, en tu oscuro sendero, mas fui pilar y refugio, en tu desvelo sincero. Siempre fuerte en la lucha, aunque el alma doliera, mis brazos, aunque frágiles, a tu caída negaban. Las noches se extendían, y el mundo no comprendía, solo oías voces frías, que injustamente juzgaban. Tu historia, un cuento hermoso, de sueños y de esperanza, creciste, creíste, con fe y con confianza. Mas la traición vino oculta, en promesas vacías, y aunque el dolor fue profundo, Dios siempre te guiaría. Y yo aquí estoy, a tu lado, recogiendo tus pedazos, reconstruyendo el alma, con abrazos y lazos. Porque en cada fragmento, disperso en el suelo, hay un murmullo de vida, un renacer, un anhelo.

Seca tus lágrimas

Seca tus lágrimas, mujer valiente, que no hay razón para el llanto amargo. No dejes que tus perlas cristalinas se pierdan en el vacío de un desamor. No permitas, dama de ojos estrellados, que la sombra opaque tu mirada clara. Que no se extinga la luz de tu alma, ni se apague la llama que en ti arde. No llores por sueños que se esfuman, por recuerdos que el viento se llevó. Con cada herida, con cada marca, surge más fuerte el espíritu que en ti habita. Levántate, como el fénix renace, con cada cicatriz, una historia que contar. Eres faro en la noche, guía en la penumbra, mujer, tu resplandor nada podrá apagar. Porque no hay olvido en el corazón que ama, ni hay noche eterna en el cielo de tu mirar. Eres poesía viva, melodía que encanta, mujer, en tu vuelo, nada te podrá atar.

Te confieso de nuevo

En el sueño de la noche que nos cobija, te confesé, sin temor a la despedida, que en mis sueños te he tenido, de formas que ni el destino ha podido imaginar. Sin miedo alguno te revelé, que mi amor ha sido tierno, con flores que en versos se transforman, y poemas que en jardines florecen. También te dije, con voz entrecortada, que te he soñado a mi lado, despertar juntos, en un abrazo enlazado, con el corazón en un galope alborotado. Y en la batalla de las sábanas desordenadas, empapados en la pasión que nos llama, te amé, en cada verso, en cada palabra, te amé sin escala. En la batalla de almohadas y caricias, donde cada beso es una promesa cumplida, te soñé guerrera de mi alma encendida, en un amanecer de suspiros y delicias. Con el corazón acelerado, sin medida, en la danza de dos almas ya conocidas, te amé en la penumbra, en la luz encendida, en cada espacio de tiempo, en cada despedida. Y así, entre sueños y realidades extendidas, te confieso de nuevo, sin temor ni duda, que te he...

Musa esquiva

En la penumbra de mi cuarto, las palabras danzan, inquietas, sobre el papel que resguarda secretos, amor en tinta, que el corazón confiesa. Estoy enamorado de una musa esquiva, que conoce mi ser, mis pasos, mi sombra, y en el silencio de su mirada altiva, mi alma en cartas, su atención nombra. Le escribo versos, bordados de mi alma, respuestas llegan, curiosidad despierta, mas antes de que el amor reclame calma, borro confesiones, la verdad incierta. Respiro hondo, el pulso se serena, hablo de cine, de historias, de la vida, de libros y de ideas que en cadena, ocultan mi verdad, en voz contenida. Pero grita el corazón, feroz, valiente, "¡Declárale tu amor, no te detengas!", la mente dicta, prudente, "Sé paciente, el amor es fuego que a veces se armoniza." Así en la danza de razón y sentimiento, tejo palabras, oculto mi fervor, esperando que un día, en un momento, ella lea entre líneas, descubra mi amor.

Y en tu mirada

De tu elegancia me cautivé, cuando te vi por vez primera, y en tu mirada sutil leí, el deseo de una mujer. De tu belleza me enamoré, cuando te acercaste a mí, y en tu sonrisa sensual sentí, el fuego de la pasión. Tu piel es como el terciopelo, que acaricio con mis manos, y tu aroma es como el cielo, que respiro con mis labios. Tu cuerpo es como el universo, que explora mi mirada, y tu alma es como el verso, que inspira mi alabanza.

Pero yo sé que mientes

Dices que todo fue, que se ha ido, como hojas que arrastra el viento, que la luz de tus ojos se ha perdido, en un abismo de olvido y silencio. Pero yo sé que mientes, que te engañas, que en tu pecho aún late una esperanza, te aferras a la mentira, como quien se aferra a un clavo ardiendo en la inmensidad de la danza. Despierta, no te sumas en la penumbra, el universo aún en su nacer resplandece, y lo que fue pasado, en el presente se cimbra, como estrella que en la noche aparece. El brillo persiste, se extiende, no se apaga, aunque su intensidad ya no sea la misma, en tus ojos, un universo se despliega, y en ellos, cada estrella se eterniza.

Mi amada

En el tiempo suspendido de nuestras baladas, donde cada nota es un latido de tu corazón, aquí y siempre, mi amada, te busco entre sombras y esperanzas, en el laberinto de mis deseos más guardados. Tiempo, que fluyes como río entre sus dedos, baladas, que susurras secretos al viento, aquí, en el refugio de tus brazos abiertos, y siempre, en la promesa de un beso eterno. Mi amada, en la trama de este universo tejido, eres la constante, el verso nunca escrito, el aquí anclado en el alma, el siempre infinito, la melodía que danza en el compás de lo vivido.

Te hablé con el alma

Sentados bajo el árbol, te hablé con el alma, te dije cuánto te amaba, pregunté por esperanza. Me dijiste que no había, que era el fin del amor, pero no te creía, algo en mí aún ardía con fervor. Te miré a los ojos, profundos como el mar, confesé mi amor, una y otra vez sin dudar. Pero volviste a decir "no", con firmeza y sin temblar, y aunque no te creí, mi corazón empezó a dudar. En la sombra del árbol, el tiempo parecía parar, mis palabras flotaban en el aire, sin lugar para aterrizar. Era un sacrificio, el dejar ir lo que no se puede cambiar, aprender que el amor, a veces, es solo un acto de libertad. Bajo la sombra de aquel viejo árbol, donde las promesas caen como hojas al suelo, acepté que el amor no siempre puede ser eterno, que a veces el adiós es el acto más noble. Con cada "no" que decías, una estrella se apagaba, pero en mi corazón, la esperanza aún brillaba. Aunque el destino parecía estar ya decidido, mi alma no se rendía, contra el viento seguía ergui...

En el silencio de nuestro adiós

En el silencio de nuestro adiós, te abracé, sintiendo el final. Nunca supiste, en aquel instante, que mi corazón, a ti se ancló. Mientras te abracé, el mundo se detuvo, y en un suspiro, mi alma te habló. Me fui sin mirar atrás, en el camino, dejando en ti, un recuerdo de dos. Un pequeño eco de mi amor quedó, en el abrazo que el tiempo robó. Anclado al tuyo, mi corazón está, buscando en las sombras, lo que el amor da. Y aunque me fui, en ti dejé, un pedazo de mi ser, que no olvidaré. Te abracé, despidiéndome de ti, pero en cada latido, te llevo aquí. En la distancia, mi pensamiento vuela, a aquel abrazo, nuestro último lazo. Te dejé un recuerdo, una chispa en la piel, un murmullo de amor, que no se va con el viento. Y aquí me tienes, en la soledad, preguntándome qué es el amor, en realidad. Anclado a ti, mi corazón sin querer, busca en las estrellas, tu luz en mi ser. Te abracé, con un adiós que no quería, pero en ese instante, te di mi vida. Porque mientras te abracé, algo en mí cambió...

El ruido que golpea

La lluvia cae como una tormenta, que no puedo escuchar, solo siento el ruido que golpea mi corazón, y lo hace latir más fuerte. Resuena tu nombre en mi cabeza, como un eco que no se apaga, y mi alma se estremece de nostalgia, sin saber si algún día volveré a verte. Mis ojos te buscan en la oscuridad, te has ido sin decir adiós, me empeño a lanzarme al abismo, como un loco que no tiene miedo. Tengo la esperanza de encontrarte, en algún lugar del infinito, pero el abismo es solo vacío, y yo sigo cayendo sin parar.

¿Cuándo volverás?

¿Cuándo volverás? No sé si te espero o te olvido, si te busco o te evito. Bellezas líneas blancas cuelgan en tu cabello, como estrellas fugaces, que se pierden en el cielo. Me gusta recordar, el color de tus labios, ese rojo intenso, que me quemaba los míos. Y mantener en mi mente, cada hermoso lunar, que adorna tu cuerpo, como un mapa secreto, que solo yo puedo leer. ¿Cuándo volverás? No sé si te espero o te olvido, si te busco o te evito.

Sí, siempre

No me culpes, no te enfades, sé que me equivoqué, pero no me niegues que todo lo que soy, mi razón de ser, es solo por ti, sí, lo es, todo es por ti, amores de noche, grillos con violines, acurrucando los sueños, esos donde siempre estás tú, sí, siempre, estás tú. Y si algún día me olvidas, si algún día te vas, no me quites el recuerdo de todo lo que fuimos, mi motivo de vivir, que fue solo por ti, sí, lo fue, todo fue por ti, amores de noche, grillos con violines, acurrucando los sueños, esos donde siempre estarás tú, sí, siempre, estarás tú.

El buzón

Voy al buzón, para ver si llegó alguna carta tuya, todavía está vacía, olvidada y polvorienta, se quedó esperando tu regreso. Cuando amanece, me pongo a mirar, esas fotografías, que nunca existieron, que inventé en mi mente, para llenar el vacío, que dejaste en mi vida. Y por las noches, apago esas velas con un suspiro, aquellas velas que nunca nos vieron, que encendi para iluminar, nuestro amor imposible, que se apagó sin aviso. ¿Algún día volverás? te espero en el mismo lugar, donde jamás nos besamos, donde solo te soñé, ahí mismo te sigo esperando.

Como un ramo de flores

Hoy te vi y sentí que el mundo se detenía, como si solo existieras tú, como un ramo de flores amarillas, con tu sonrisa que ilumina, con tu seriedad que cautiva. ¿Por qué eres así, tan distinta a todas las demás, tan llena de luz y de misterio, tan dulce y tan seria al mismo tiempo?