Entradas

Pero llega a su tiempo

A veces quedan espinas en el alma, incrustadas, no se van, son como un drama. No se extraen fácil, es la verdad, solo aprendemos a convivir con esa realidad. Pero no hay nada que se compare, con el momento en que se repara y se rehace. Se perdona, se olvida el recuerdo amargo, ese instante llega, aunque sea largo. No es cuestión de un día o una semana, puede que meses, incluso años, la vida emana. Pero llega a su tiempo, el adecuado, y todo lo amargo queda atrás, olvidado.

Eligió su propia estrella

En un reino de ensueño y de magia sin fin, vivía una princesa, en el jardín. Con ojos de cielo y cabellos de sol, su risa era música, su andar, un farol. En torres altas, bajo la luna llena, contemplaba las estrellas, pura y serena. Soñaba con aventuras más allá del mar, con valientes caballeros y un amor singular. La princesa valiente, de espíritu libre, no quería coronas, ni el oro que vibre. Anhelaba el viento, los bosques, el cantar, de las aves al alba, el mundo explorar. Un día decidió que su destino era suyo, tomó su capa, su coraje, y al mundo construyó. No como realeza, sino como exploradora, descubriendo la vida, siendo autora. Y así la princesa, con su corazón ardiente, se convirtió en leyenda, eternamente presente. En cada rincón del mundo dejó su huella, como la princesa que eligió su propia estrella.

Levanta tu voz

A veces me haces enojar, ¿Te divierte verme llorar? Creo que buscas mi lágrima derramar, ¡Diablos, no tiene ningún sentido, es verdad! No deseo ser tu crucifixión, nuestros pensamientos no tienen la misma dirección. ¿Cuál será nuestra última estación? Lastimas mi espíritu, mi corazón. Apresúrate, que el tiempo es fugaz, con ímpetu buscan tus labios la paz, en mi corazón enamorado, sin disfraz. Levanta tu voz, empieza a gritar, quiero que cierres los ojos, sin mirar. ¿Te atreves a apostar? Juntos, a lo lejos vamos a llegar. Ahora dices que me amas, pero siento que solo juegas con mi alma. ¿Quién puede entenderte, en esta trama? Te imploro, dame al menos un poco de calma.

Palabras

En el amor, un misterio, eterno y sin fin, no se esfuma, ni se pierde, ni es sutil. Una epifanía que en el alma se anida, por limerencia, mi ser se siente atraído. Serendipia me llevó a su luz celestial, inefable, indescriptible, sin igual. Su voz dulce, como un suave arrullo, me transporta, sonámbulo, a un mundo suyo. En un lugar donde el arrebol se despliega, la iridiscencia y la luminiscencia juegan. Es allí donde las palabras fluyen con gracia, y mi corazón, con elocuencia, su amor traza.

Nos alejamos y nos acercamos

Nos alejamos sin un adiós, y nos acercamos sin un hola.

Recuerdos

Recuerdo aquel grifo de bronce, con sus alas desplegadas hacia el cielo, esperando pacientemente en la plaza central. Los niños lo miraban con ojos brillantes, pero solo yo sabía su secreto. Un mes de súplicas y promesas, y finalmente accedió a llevarme a volar. Sus picotazos eran medallas de mi perseverancia, y el lodo que lanzaba, una prueba de su temperamento volcánico. La vez que me arrojó desde las alturas, solo fue un recordatorio de que la confianza se gana, no se exige. Recuerdo la laguna, donde las aguas danzaban al ritmo de tu canción favorita. Las sirenas, guardianas del lago, me enseñaron su lenguaje de burbujas y corrientes. No fue fácil convencerlas, pero la visión de tu sonrisa bajo la luna llena valía cada noche de estudio. Y así, en aquella noche clara, bailamos mientras ellas tejían figuras geométricas en el agua, creando un escenario de ensueño solo para ti. Recuerdo a la tortuga gigante, narradora de historias antiguas, que te dedicó un cuento de aventuras y amores ...

El Café Cuántico

Al adentrarme en el Café Cuántico, el aroma del grano recién molido me envolvió en una nube de posibilidades. Ante mí, una pizarra desgastada enumeraba las especialidades de la casa con una caligrafía que bailaba entre lo elegante y lo caótico: Batido de Café Batido de Plátanos al Café Café Americano Café Antillano Café Calipso Café Canelado Café al Caramelo Café Caraqueño Café Capuchino Café al Coñac Café Curaçao Café “Champs Elisées” Café “Château” Café al Chocolate Café Danés Café “du matin” Café Escocés Café Flambeado Con la noche colándose por los amplios ventanales, me acerqué al mostrador y dije con decisión: Buenas noches, quiero un café escocés. El reloj marcó cinco minutos en su lento tic-tac antes de que el camarero se aproximara con una taza humeante. Aquí tiene su café “Château”. Fruncí el ceño, desconcertado. Pero yo pedí un café escocés. El camarero, se inclinó ligeramente y comento: Lo sabemos, pero mientras preparábamos su café escocés, este decidió ser un café canelad...