Temores ajenos
Sus labios, rosados y plenos,
despiertan en mí temores ajenos,
temo que, al rozarlos, en un dulce caos,
mi mente se pierda, pero aún anhelo acariciarlos.
despiertan en mí temores ajenos,
temo que, al rozarlos, en un dulce caos,
mi mente se pierda, pero aún anhelo acariciarlos.
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