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Ella regresará

Ella se irá de nuevo, yo procuraré olvidarla, más ella regresará, y yo, de nuevo, la amaré.

El soldado que buscaba terminar la guerra

Línea del tiempo de la historia Seis meses antes del disparo: Ana está en su casa, reflexionando sobre su futuro y su relación con su prometido, mientras su padre le ofrece libros de medicina y enfermería para su inminente partida al hospital de guerra. Cuatro meses antes del disparo: En el campo de batalla, los personajes principales están atrincherados y enfrentan un intenso fuego enemigo. Se menciona la desobediencia al teniente y la promesa de enseñar a disparar a larga distancia. Cuatro meses antes del disparo, en un hospital: Ana trabaja incansablemente en el hospital, lidiando con la escasez de suministros y el peso emocional de no poder salvar a todos los heridos. Un mes antes del disparo: Gerard y otros personajes sufren la pérdida de compañeros y enfrentan la dura realidad de la guerra. Gerard mejora su puntería con la esperanza de cumplir su misión. Seis meses antes del disparo: Se describe la despedida entre los personajes y sus seres queridos antes de partir hacia la guerr...

Tus rodillas

Me percaté el otro día, de tus rodillas al descubierto, qué hermosura, qué armonía, huesos y tendones, un concierto. Me acerqué con curiosidad, para hablar de esa maravilla, con un gesto te señalé, la rodilla, unión de muslo y pierna. Tu sonrisa pícara brilló, sin incomodarte, continué con fervor, "Estos son ligamentos", te mostré, externos e internos, cruzados, un tesoro. Evitan que sufras dislocación, ¿Por qué tu risa, cuál es la razón? ¿Serán cosquillas las que te doy, o acaso en algo me equivoqué yo? El fémur, la rótula, la tibia, mientras te digo que eres bonita, la lección sigue, presta atención, la rodilla aguanta tu peso, ¡qué emoción! Pero también es el lugar, donde mi mano puede reposar, y mientras las tuyas se posan con suavidad, nos miramos, en dulce intimidad.

Noche mágica

Esta noche fue mágica, especial, algo de mí en ti logró quedar. Los tatuajes que en tu piel dibujé, cada uno con besos ardientes sellé. Nos envolvimos en nuestro sudor, y a ninguno de los dos le importó. Estabas húmeda, y yo, en amor, me ahogaba. Juntos nos sumergimos en el placer, con el deseo de nuestra piel desprender, para luego con dulce miel cubrirnos, aquí estamos, dejemos que nuestros labios sean eslabones que nuestras pasiones atrapen, en un enlace que jamás se deshaga. Mis manos, convertidas en palomas, sobre tu figura danzaron con aromas, recorrieron tu cintura sin demora, acariciando la orilla de tu ombligo, y al escuchar tu gemido sincero, las palomas al fin encontraron su cielo.

Mi única adicción

Sueños de ardiente pasión, alegran mi ferviente corazón. Palpita con intensa devoción, te has vuelto mi única adicción.

Llegaré con abrazos

Llegaré con abrazos, deseos fervientes, a tu lado el frío se torna ausente. Los malos momentos, perdidos, olvidados, la fe en nuestros corazones, siempre guardados.

Es la ley de mi amor

Su cabello, un cosmos en expansión, en sus ojos, la chispa de un sol en ascensión. Sus labios, la mecha de una estrella en explosión, sus manos, galaxias abrazando con pasión. Ella, una constelación en mi corazón, su cuerpo, la unificación de mi devoción. No es una teoría, es la ley de mi amor, rige el cosmos, nos guía con su fulgor. Desde la era de Copérnico y Galileo, Kepler soñó con descifrar su misterio. Mas la verdad era simple, pura, sincera: la solución no era describirte, sino conocerte.